El Gobierno celebra la baja de la inflación, pero ¿alcanza? Qué advierten los economistas
La inflación de junio volvió a ubicarse por debajo del 2 % y el Gobierno celebró la continuidad del sendero desinflacionario. El índice de precios al consumidor (IPC) marcó un 1,6 % en el último mes y la inflación núcleo —que excluye precios estacionales y regulados— quedó en 1,7 %. Para el oficialismo, estos datos son la muestra de que el programa económico está funcionando. Pero especialistas advierten que el modelo todavía enfrenta riesgos serios, sobre todo si se pierde el control del tipo de cambio o no se define con claridad el rumbo de la tasa de interés. A corto plazo, el desafío será sostener el esquema sin alterar las variables clave.
“Es un dato bueno que haya sido casi similar a mayo”, resumió el economista Leonardo Piazza, director de LP Consulting. Para él, lo más destacable no es solo el índice general, sino que la inflación núcleo haya caído desde el 2,2 % de mayo. “Evidentemente entramos en un proceso inflacionario a la baja. Queda la de los regulados, que fue 2,2%, contra el 1,3% de mayo”.
La caída de alimentos —que apenas subió un 0,6 %— es otro punto que destacan los analistas. Lucas Carattini, economista, aseguró que este comportamiento tiene un impacto progresivo: “Cuando baja la inflación, los más beneficiados son los sectores bajos. Alimentos y bebidas estuvieron en medio punto contra el 1,6 del índice general. Es claramente positivo”.
La lectura oficialista encuentra sustento técnico en los números, pero deja varios frentes abiertos. Uno de ellos es el dólar. Piazza remarcó que, a pesar de que el tipo de cambio subió un 16–17 % entre abril y julio, el pass-through no se dio. “No fue a precios. Una de las explicaciones es que la demanda de pesos —el M2— sigue subiendo. La gente está transaccionando con pesos y cómoda con el dólar a 1.250, 1.300”.
«El modelo está funcionando bien; obviamente no es el ideal. El camino es largo, esto sigue siendo transitorio y yo creo que –fundamentalmente– muchos sectores de la economía no ven mejora en los ingresos por los regulados. Cuando vos vas al neto de bolsillo, el ingreso no te alcanza” explica Piazza.
Para Carattini, en cambio, la reciente volatilidad cambiaria podría alterar el panorama del mes de julio en adelante. “Hay que ver cómo impacta la suba del dólar de estos días en la inflación del mes que viene. Romper el 1 % va a ser difícil en este contexto, con incertidumbre electoral y volatilidad cambiaria”.
El tipo de cambio no es la única incógnita, también aparece la duda sobre donde se acomodará la tasa de interés.
“Hay que ver dónde se acomoda la tasa de interés. Es la gran incógnita del segundo semestre. Si no podés tomar créditos, las pymes no crecen y puede haber estancamiento”, dicen desde LP Consulting.
Carattini también advierte por los movimientos recientes: “El Gobierno tuvo que meter mano con varias operaciones, volvieron los pases del Banco Central y se disparó la tasa de corto plazo, con lo cual priorizar solamente la inflación, claramente tiene efectos que puede generar otros desequilibrios de corto plazo”
Otro efecto del nuevo modelo es el estancamiento en el consumo. “Cuando tenes menos inflación, la propensión de la gente a consumir baja. Ya no sentís que los pesos te queman, entonces también hay una desaceleración por ese lado”, explicó Carattini.
Más allá de estas señales, el problema estructural –para Piazza– sigue siendo el mismo: “Falta la reforma de largo plazo. Reforma laboral, impositiva, coparticipación. Se necesita andamiaje político, y hoy no se ve”.
Aunque muchos especialistas coinciden en el aspecto positivo de “apagar los motores de la inflación”, sostener el superávit fiscal y la no emisión monetaria, se abren otros frentes para el oficialismo que –de cara a las elecciones– pueden alterar las expectativas y presionar aún más el esquema oficialista.
Si bien este modelo parece haber logrado una primera meta (quebrar la inercia de dos dígitos mensuales) lo que viene es otra cosa.
“Lo que es discutible es el costo que tiene que tu único objetivo sea bajar la inflación”, señaló el economista. De aquí en adelante, el margen para seguir bajando será cada vez más limitado, sobre todo si el Gobierno no afina el equilibrio entre tipo de cambio, tasas y actividad.
En medio de un calendario electoral exigente, el riesgo es que las tensiones macro reconfiguren las expectativas. “Esto sigue siendo transitorio”, advirtió Piazza. Y en la misma línea, los analistas dejan una advertencia: “El Gobierno va a tener que correrse un poco del objetivo único de desinflación para cuidar también la estabilidad general”.
Fuente: Newsweek Argentina